Historia

TODOS LOS ACONTECIMIENTOS DOCUMENTADOS DE LA HISTORIA DEL CASTILLO DE REQUESENS


Historia del Castillo de Requesens

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El Valle de Requesens: Antecedentes históricos.

Numerosos dólmenes en el valle de Requesens nos demuestra la existencia de una población antigua en la zona, como mínimo de hace unos 4/5000 años atrás. No tenemos ninguna referencia a poblados ibéricos en las mediaciones, pero a partir del 218 aC. el valle de Requesens forma parte de los territorios bajo el dominio de Roma. Los romanos dominaron estos territorios hasta el siglo V dC. Sin embargo, no conocemos la existencia de ninguna vivienda de esta época en el valle, aunque es muy posible que la hubiera, sobre todo si tenemos en cuenta la proximidad de vías romanas importantes, como la Vía Domitia (Coll de Banyuls) y la Vía Augusta (Coll de Panissars), además de otras vías secundarias que cruzaban la Albera, una de ellas por el valle de Requesens.

 

La Edad Media.

Alta Edad Media (siglos VI-X):

Es una época oscura, poco conocida y menos documentada, de inseguridad y atraso generalizado. Época de dominio teórico de los visigodos (siglos VI-VII) y árabes (califato de Córdoba, primera parte del siglo VIII), pero estos no aparecieron por el valle de Requesens. Restos de esta época son el Puig Castellar, la fuerza de la Clusa, la fuerza de la Grieta de la Bastida en la Jonquera y el castillo de Vulturaria, después conocido como de Oltrera, y que tendrá un papel preponderante en el levantamiento del de Requesens.
A finales del siglo VIII el territorio es ocupado por los carolingios (Carlomagno), que distribuirán el territorio en condados, vizcondados y jurisdicciones, bajo el control de un castillo y su castlà (capitán de la guarnición). El valle de Requesens se encuentra entre los condados de Rosellón y de Empúries y es muy probable que ya hubiera una comunidad de campesinos cristianos en el siglo X. Se conoce un documento del 859 donde se menciona el lugar, se trata de un documento del rey franco Carlos el Calvo: Villare quod vocatur Richusins ​​

 

Baja Edad Media (siglos XI-XV):

Se sabe que la construcción del castillo de Requesens es del siglo XI, siglo en que se asienta definitivamente el feudalismo. Se levantó por orden del conde del Rosellón Gausfred II, lo hizo dentro de sus dominios, ya que el valle de Requesens quedaba dentro del término jurisdiccional del castillo de Oltrera (Vulturaria) del que era señor el mismo Gausfred II (la Albera nunca fue una frontera natural). Este primer castillo de Requesens era pequeño, y hoy se encontraría escondido en la parte superior, debajo de la construcción de una época posterior. El conde dejó en el castillo una guarnición con su castlà.
En el siglo XII encontramos el primer conflicto documentado, la Guerra de Requesens, enfrentamiento del conde de Empúries, Ponç Hug I contra el conde del Rosellón, Girard I y el vizconde de Peralada, Jofre de Rocaberti, por disputas y desacuerdos sobre territorios y jurisdicciones. En 1148 las fuerzas del conde de Empúries ponen cerco y toman el castillo de Requesens.
El poderoso conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, interviene en el conflicto, y consigue que el conde emporitano devuelva el castillo al conde del Rosellón.
A finales del siglo XII, en el año 1172, el último conde del Rosellón, Girard II, hace donación de su condado al conde de Barcelona Alfonso II, y éste cede el dominio de Requesens y su castillo al conde de Empúries Ponç III. Este, a principios del siglo XIII, rodea el antiguo castillo, conocido como la fortaleza de arriba, de un gran recinto exterior que ya tiene las dimensiones aproximadas del castillo actual.
En el enfrentamiento que hubo entre Pedro el Grande y el Papa, éste apoyado por el rey de Francia Felipe l’Ardit (el atrevido), los cruzados franceses atraviesan la Albera por el cuello de la Massana en 1285 y ponen cerco al castillo de Requesens, pero no lo pueden tomar. No ocurrirá lo mismo en 1288, cuando los franceses lo tomaron en un ataque que sorprendió a los defensores. En este siglo los sitios son diferentes a los de la “Guerra de Requesens”, con más guerreros y maquinaria, como las torres de madera o las catapultas.
No encontramos más hechos de armas, y en el año 1402 el conde Martín el Humano declara incorporado a sus dominios el condado de Empúries, pasando el castillo de Requesens a ser propiedad de los condes de Barcelona. Poco después, en 1418, Alfonso el Magnánimo, conde de Barcelona, hace donación a Dalmau de Rocaberti, vizconde de Peralada, del castillo, con tierras, bienes y personas. A partir de esta fecha Requesens estará dentro de las propiedades de los Rocaberti y Peralada. Estos poderosos nobles agrandaron el castillo, convirtiéndolo en una gran fuerza, con tres recintos amurallados.
Muy probablemente todo el valle y el mismo castillo se ven afectados por las guerras de los remensas, a finales del siglo XV, pero no ha quedado ningún documento que lo confirme. A finales de este siglo XV sí tenemos documentado que todavía había guarnición y castlà. A partir del XVI quedará abandonado, como la mayoría de castillos cuando aparece la artillería, y se irá derribando poco a poco.

 

La reconstrucción.

A finales del siglo XIX el castillo de Requesens no era más que un conjunto de ruinas, sólo quedaban en pie alguna torre y algún trozo de muralla. Entonces el conde de Peralada, Tomás de Rocaberti, decide en 1893 emprender su reconstrucción, encargandola al maestro de obras figuerense Alexandre Comalat. Ambos buscan asesoramiento e información sobre la arquitectura de castillos medievales, especialmente en Francia.
En la reconstrucción utilizan la roca propia de la región, el granito, y su idea es rehacer el castillo lo más parecido posible al castillo original, respecto a su aspecto exterior. En el interior hacen viviendas propias del siglo XIX, con jardines y estanques. Añaden un complicado y bello sistema de bajada de aguas. Sabemos por algunas fotografías que el mobiliario era de gran valor e inspiración modernista.
En conclusión: Una gran obra propia del romanticismo y con claras influencias modernistas, donde poetas, pintores, músicos… podían disfrutar de la tranquilidad y la magia necesarias para inspirarse.

 

El siglo XX: La decadencia.

En 1898 muere el conde Tomás de Rocaberti, el último conde de Peralada, sin hijos, y su hermana Adelaida, heredera suya, continúa las obras, que finalizan en 1899.
El día 24 de junio de 1899, el día de San Juan, se inauguró el nuevo castillo de Requesens, con una gran fiesta. Cinco días después moría la condesa Juana Adelaida de Rocaberti, también sin hijos.
El heredero de los condes de Peralada fue el mallorquín Ferran Trullols y Despuig, Marqués de la Torre. Este vende Requesens en 1913 a los hermanos Pedro y Juan Rosselló, también mallorquines, que emprenden la explotación de los bosques del valle. Estos venden la propiedad, en 1924, a Isabel Falguera, mujer del duque del Infantado, y es este noble español quien la vende en 1942 a la Sociedad Borés SA.
Durante la guerra civil española (1936-39) el castillo había sido expoliado y su mobiliario desapareció. Desde finales de la guerra hasta los años sesenta fue utilizado como cuartel de los soldados españoles que controlaban la frontera en la lucha contra los maquis. Estos hicieron reformas y ampliaciones, como por ejemplo el hospital.
En 1955 toda la propiedad, castillo incluido, fue adquirido por los industriales Pijoan y Esteba, propietarios actuales.
A partir de los años setenta el abandono del castillo de Requesens fue total debido a la imposibilidad de vigilarlo, recibiendo numerosas visitas incontroladas y actos de pillaje, que lo degradan aún más. Pero lo peor sucedió en la Navidad de 1990-91, cuando un numeroso grupo de personas que había ocupado el castillo causó el incendio de la sala principal, quemando todo el techo neogótico de madera. Esta parte del castillo, la mejor conservada, quedó totalmente destruida.
A pesar de los campos de trabajo de los veranos de los años 1990-91 y 1991-92, el castillo permaneció en un estado de abandono y ruina que lo fueron degradando año tras año, continuando recibiendo visitas incontroladas y siendo víctima del expolio, principalmente de azulejos con el emblema de los Rocabertí y las cabezas de dragón de los forjados de hierro de las ventanas.
Afortunadamente y a partir del verano de 2014, los propietarios ponen en marcha una obra de mantenimiento, limpieza y consolidación, además del control de las visitas incontroladas y cierre de zonas peligrosas, con la intención de recuperar uno de los castillos más bellos de las tierras ampurdanesas.
El verano del 2014 un campo de trabajo internacional de verano promovido por la Generalitat de Catalunya y organizado por el Centre Excursionista Empordanés, colaborará en el trabajo de limpieza y rehabilitación del castillo, mediando el asesoramiento del historiador Ferran del Campo i Jordà así como la familia Alfaro de la Fundación Fortaleses Catalanes, cuya estimable ayuda valora en gran medida la propiedad.

 

Ferran del Campo i Jordà
Julio del 2014